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Por qué los «superspreaders» pueden facilitar el control de COVID-19

Cada vez hay más pruebas de que un pequeño número de los llamados «superprocesos» son responsables de la mayoría de las infecciones por coronavirus.

Para un lego en la materia, esta idea puede sonar aterradora, sugiriendo que el virus puede fácilmente salirse de control e infectar a toda la multitud.

Pero para algunos epidemiólogos, esta es una buena noticia.

«Si podemos detener estas grandes epidemias, realmente pueden hacer mucho bien cuando se trata de frenar la transmisión sin tener que recurrir al bloqueo. Sólo tenemos que dejar de hacer superspreading», dijo Benjamin Cowling, profesor de salud pública de la Universidad de Hong Kong, a Euronews en una entrevista en directo por televisión.

Él y un equipo de investigadores publicaron recientemente un documental – un documento preliminar que será revisado – para investigar 1.038 casos de COVID-19 en Hong Kong entre el 23 de enero y el 28 de abril, en el que se identificaron todos los grupos de infección locales mediante el seguimiento de contactos.

En el estudio, sólo el 20 por ciento de los casos, todos ellos relacionados con reuniones sociales, representaron el 80 por ciento de las transmisiones.

Igualmente sorprendente fue que el 70 por ciento de las personas infectadas no transmitieron el virus a nadie, según señalaron Cowling y el autor principal del estudio en un artículo publicado en el New York Times.

Los hallazgos aún no han sido científicamente probados, y dado que el experimento tuvo lugar en Hong Kong, donde el número total de infecciones fue relativamente pequeño (en poco más de 1000 casos), puede no ser representativo de cómo el virus se propaga a otros países con epidemias más grandes.

Sin embargo, otros estudios apuntan en la misma dirección. Uno de ellos, publicado en The Lancet en abril, investigó 391 casos de nuevos coronavirus y más de 1.200 de sus contactos cercanos en Shenzhen, en el sur de China. Se estima que el 80 por ciento de las transmisiones virales fueron causadas por sólo el 8 o 9 por ciento de los casos.

De manera similar, la elaboración de modelos matemáticos dirigida por Akira Endo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estimó que «el 80% de las transmisiones secundarias pueden haber sido causadas por una pequeña proporción de personas infectadas (alrededor del 10%)».

Entonces, ¿qué define a un «superlector» y cómo podemos evitarlo?
«Con COVID-19, en promedio, una persona puede infectar a otras dos, y eso es lo que ocurrió en las primeras etapas de una pandemia», explicó Cowling.

«La superdifusión es la idea de que no todos infectan a otros dos. Algunos casos pueden no infectar a nadie en absoluto. Y otros pueden infectar a bastantes otros.»

Estos son los infames «superspreaders», una pequeña proporción de pacientes infectados que propagan el virus a la mayoría de la población. Por supuesto, estas personas pueden no tener ningún síntoma, no tienen idea de que son contagiosas y no se dan cuenta de que están infectando a otros.

Algunas personas son simplemente más contagiosas que otras, pero eso por sí solo no es suficiente para definir a un «superlector», dijo Cowling. El contexto también parece muy importante.

«También necesitamos un entorno, tal vez un ambiente lleno de gente, tal vez un interior con mucha gente, tal vez una mala ventilación, muchos contactos cercanos, mucho tiempo», dijo, añadiendo que casi todos los eventos de superlectura que su equipo estudió en el interior ocurrieron.

Cowling aclamó a Japón como ejemplo de la lucha contra la superlectura, con una estrategia conocida como evitar las «tres C»: espacios cerrados, multitudes y contactos cercanos.

Cree que las medidas de distanciamiento social tendrán que aplicarse durante al menos otros seis meses, pero las autoridades deben encontrar la manera de organizar con seguridad reuniones y eventos especiales como bodas y funerales.

«Afuera sería una buena idea», dijo, sugiriendo que también debería haber menos gente reunida en lugares más grandes.x

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A pesar de las críticas, la caída del suministro de gas en Brasil era inevitable

¿La octava adenda al acuerdo de venta de gas de Bolivia a Brasil, firmada el 6 de marzo de 2020, ha causado un perjuicio económico al país?

El jueves pasado, el diputado del MAS Juan José Huanca dijo que el acuerdo provocó la pérdida de 233.000.000 de dólares de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para disminuir los envíos en al menos 35 por ciento.

Sin embargo, los tres especialistas en hidrocarburos afirman que la disminución fue un factor inevitable para YPFB y que las declaraciones del legislador son políticas porque sostiene al ex ministro de Hidrocarburos Víctor Hugo Zamora, quien a su vez señala a Oscar Montes, actual candidato a la Gobernación de Tarija, como aliado y socio político del supuesto daño económico.

El analista y ex ministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos ha afirmado que las declaraciones de Huanc no tienen ningún asidero técnico y que lo único que quiere es quitarle votos a Montes. Los analistas Raúl Velasquez y Francesco Zaratti comparten un sentimiento similar.

Sin embargo, el 4 de marzo, el ministro de Hidrocarburos y Energía, Franklin Molina, durante la última audiencia de rendición de cuentas del 2020 de esta cartera de Estado, también mencionó que el octavo anexo tendría un impacto «bastante negativo».

La autoridad dijo que antes del octavo anexo, el acuerdo establecía un despacho máximo de 30,1 millones de metros cúbicos por día (MMm3d) y un mínimo de 24 MMm3d. Con el aumento, el volumen máximo bajó a 20 MMm3d y el mínimo a 14 MMm3d.

Según él, la reducción hizo que las regiones dejaran de recibir al menos 217 millones de dólares, mientras que la decisión de asumir el coste del transporte de gas desde la planta de Río Grande hasta el Mutún, la frontera con Brasil, supuso una pérdida de 70 millones de dólares. Esta ruta tiene al menos 670 kilómetros de longitud.

Antes de la octava adición, el coste del transporte era responsabilidad de Petrobras. Según Velásquez, analista de la Fundación Jubileo, Bolivia no pudo cumplir con sus contratos de exportación, además del mercado, por lo que YPFB, durante el período de transición, no tuvo más remedio que reducir los volúmenes en el mercado brasileño.

Para mantener las condiciones anteriores, el país necesitaba tener una producción de 64 MMm3d, pero en el momento de negociar el anexo, sólo había alcanzado los 45 MMm3d en diciembre de 2019.

Según el analista, el verdadero perjuicio económico se produciría al mantener las condiciones anteriores porque YPFB, debido a su baja producción de gas, se expuso a constantes multas por incumplimiento de envíos, como ocurrió en 2018 cuando pagó a Petrobras una multa de más de 100 millones de dólares.

«Hay que mencionar que el actual gobierno en diciembre (2020) tiene una renegociación del anexo con Argentina, que incluye volúmenes menores a los que se comprometieron en la adenda de 2010»,. dijo Velásquez.

En este sentido, explicó que las indentaciones con Brasil y Argentina se han realizado ante la necesidad de ajustar los contratos a la capacidad real de producción de los gases bolivianos.

Por su parte, Zaratti dice que la octava adenda con Petrobras, más que un buen o mal negocio, fue una negociación inevitable porque permitió a YPFB evitar multas y cumplir con sus obligaciones de exportación con Argentina. «Por su parte, Brasil intentaba reducir su dependencia del gas boliviano. Así que había una conveniencia compartida», dijo.

Respecto a la decisión de YPFB de asumir el costo del transporte del gas desde la planta de Río Grande hasta el Mutún, que es criticada por el gobierno nacional, Zaratti señaló que es normal que el gas se entregue en la frontera, y cada país asume el costo del transporte dentro de su territorio.

Al respecto, Velásquez agregó que el acuerdo original finalizó el 31 de diciembre de 2019, y desde entonces ambas empresas entraron en un periodo de conciliación.

Desde entonces, los términos fueron diferentes, ya que era poco probable que Petrobras aceptara seguir pagando por el transporte de gas en territorio boliviano.

Bolivia debía producir 82 MMm3d de gas para 2020, pero sólo logró la mitad

La estrategia de hidrocarburos de Bolivia, un documento presentado en 2008 bajo el mandato de Evo Morales, preveía una producción de gas natural de 82,5 millones de metros cúbicos diarios (MMm3d) en 2020; sin embargo, la producción sólo alcanzó los 43 MMm3d.

Este es un factor que llama la atención del analista de hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, quien dice que las autoridades del sector, además de los legisladores, deben analizar las causas de la disminución de la producción de gas que se registra desde la gobernación de 2015.

«Creo que sería importante que los nuevos diputados y senadores, en esta dinámica de mayor análisis del sector de los hidrocarburos, busquen el origen de los problemas: ¿por qué no se ha cumplido la estrategia de Bolivia de 2008, que prevé un aumento constante de la producción de gas?» – dijo.

El analista también se refiere al Plan Sectorial de Desarrollo Integral de Hidrocarburos presentado en 2016, que prevé un aumento de la producción de gas hasta los 73 MMm3d en 2019, un objetivo que tampoco se ha alcanzado y que actualmente no está siendo cuestionado por las autoridades gubernamentales.

El documento también preveía un aumento de las reservas probadas de gas natural hasta 17,45 trillones de pies cúbicos (TCF) y un aumento de las reservas de hidrocarburos líquidos hasta 411 millones de barriles.

Sin embargo, la última certificación proporcionada por YPFB muestra que en 2018 las reservas de gas han alcanzado los 8,95 TCF y las reservas de hidrocarburos líquidos han llegado a 197,23 millones de barriles.

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Fracking: ¿una alternativa a la crisis del gas en Bolivia?

En el contexto del agotamiento de las reservas de gas en Bolivia y la disminución de las exportaciones, se plantea la cuestión de si la explotación de hidrocarburos no convencionales, mediante la controvertida técnica del fracking, es una posible salida a la crisis de este sector.

Este tema fue abordado por cinco expertos de Argentina, Colombia y Bolivia en un panel organizado por el Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib).

El fracking es una técnica que consiste esencialmente en perforar el subsuelo horizontal o encajar un yacimiento no convencional para inyectar cantidades importantes de agua mezclada con arena y productos químicos a alta presión. Este proceso crea las fracturas necesarias para liberar los hidrocarburos.

En agosto de 2018. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) firmó compromisos de inversión con la empresa canadiense Cancambria Energy Corp. para realizar estudios de evaluación del potencial hidrocarburífero no convencional del campo Miraflores, ubicado en el municipio de Macharetí (Chuquisaca), donde se estima un potencial de 400 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural.

¿Una salida a la crisis? Según Fernando Cabrera, científico del Laboratorio Petro Sur de Argentina, los avances en Vaca Muerta, el yacimiento de gas no convencional más importante de Argentina, demuestran que la explotación no convencional requiere la disponibilidad de recursos para una inversión continua.

Cabrera explica que la producción de gas no convencional tiene una limitación inmediata por el freno de la inversión: en al menos un año no habrá más producción. Esto significa que, para mantener una producción continua, se necesitan más inversiones, lo que obliga al país a trabajar con frecuencia para encontrar financiación.

Según el investigador, esto crea más poder de negociación en las empresas que amenazan a los gobiernos para que no inviertan, como ocurrió en Argentina. «Nos dicen: Este año no invierto, el próximo no tienes gasolina».

Cabrera señaló que esta situación ha obligado de alguna manera al Estado a garantizar la rentabilidad básicamente a través de subvenciones.

Añadió que, por el contrario, en la explotación convencional se produce un fenómeno diferente, ya que del freno de la inversión surge una reducción gradual de la producción que puede mantenerse durante varios años.

Por su parte, Pablo Villegas, científico del Cedib, afirma que en el hipotético caso de que la producción no convencional a través del fracking sea la solución al colapso de las reservas de hidrocarburos en Bolivia, habrá nuevos inconvenientes: los mercados y los precios.

Según Villegas, la producción de Bolivia será complementaria a la de Vaca Muerta en Argentina y a la de Presal en Brasil , también no convencional, lo que provocará la caída de los precios y las dificultades para concretar los mercados.

El científico afirma que el coste de explotación de los yacimientos no convencionales sería otro problema para Bolivia porque son más caros que los convencionales.

Por ejemplo, menciona que Estados Unidos, con todas las tecnologías disponibles, ha conseguido reducir el coste de producción a 50 dólares por barril de petróleo obtenido en yacimientos no convencionales, pero cuando el precio internacional cae por debajo de esta cantidad, las empresas se enfrentan a graves problemas.

EL FRACKING NO ES LA SALIDA DE LA CRISIS

Las pruebas científicas existentes demuestran que el fracking es una actividad de muy alto riesgo, por lo que debería prohibirse completamente en Bolivia, señala Jorge Campanini, investigador del Cedib.

Según él, en Bolivia se ha avanzado en esta práctica en el gobierno de Evo Morales, como en el de Jeanine, que debe ser revocado. «Personalmente, no estoy de acuerdo con que el fracking sea una de las respuestas a nuestra crisis», dijo.

Pablo Villegas, también científico del Cedib, cree que los trabajos de exploración previstos en Bolivia por la petrolera argentina YPF tienen como objetivo generar conocimientos útiles para aplicarlos en el país vecino y, al margen, vender tecnología boliviana que no beneficiará.

FRACKING EN BOLIVIA

En 2013. Bolivia inició su acercamiento a los hidrocarburos no convencionales llevando a empresas, consultores y técnicos a participar en eventos del sector de los hidrocarburos.

2366 Decreto

Permite el desarrollo de actividades de exploración de hidrocarburos en áreas y categorías de áreas protegidas. Esto abre el camino para la llegada del fracking a Bolivia.

100 TCF

Este es el potencial inicial de recursos no convencionales del bloque Miraflores. YPFB y Cancambria Energy Corp. firmaron un contrato en 2018 para evaluar este potencial.

Estudio de 3 años

En 2019, el presidente de YPFB, Herland Soliz, dijo que los estudios de los últimos tres años han mostrado el potencial de 400 TCF en Miralfores.

800 agujeros

Según el investigador Jorge Campanini, sería necesario perforar la zona de Miraflores para alcanzar los 400 TCF de producción de gas no convencional.

15 comunidades

Son los situados en el bloque de Miraflores. En ellos está la presencia de indígenas guaraníes. Según Campanini, todos ellos tendrán un impacto en el proyecto.

-17% en la producción de gas

Esto es lo que se ha conseguido en la gestión en 2020. Según YPFB, debían producirse 42 millones de metros cúbicos diarios (MMm3d), pero sólo se lograron 43 MMm3d.

1.623 millones de dólares.

Esta es la cantidad alcanzada en 2020 por los ingresos del petróleo. Esto corresponde a un -15% en comparación con los 1.901 millones previstos.

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Irán dice que no dialogará con EEUU en la reunión del JCPOA

El gobierno iraní no mantendrá conversaciones directas o indirectas con los representantes de Estados Unidos en la reunión sobre el acuerdo nuclear de 2015 que se celebrará en Viena el 6 de abril, dijo el domingo el jefe del equipo negociador de Irán, Abbas Araqchi.

Irán exige que Estados Unidos cumpla, en primer lugar, todas sus obligaciones en virtud del pacto y levante las sanciones, tras lo cual Teherán, cuando diga que las ha levantado realmente, cumplirá plenamente el acuerdo, explicó.

Si los países del P4 + 1 consiguen convencer a Estados Unidos de que levante todas las sanciones «de la forma que sea» Irán cumplirá, dijo.

Las conversaciones en Viena serán «puramente técnicas» y tratarán sobre las sanciones que deben levantarse, las acciones que debe tomar Irán y el orden en que deben producirse las sanciones y la verificación de Irán por parte de Estados Unidos , dijo.

Irán, subrayó, no aceptará ningún plan gradual para revivir el acuerdo, solo el levantamiento de todas las sanciones impuestas por la administración del ex presidente estadounidense Donald Trump, ya sean preexistentes o reimpresas con el mismo o diferente nombre.

El cónclave de Viena fue convocado tras una reunión virtual el viernes de los firmantes del pacto, tras la cual la Unión Europea afirmó en un comunicado que los participantes reconocían la posibilidad de que Estados Unidos volviera a la convención nuclear y «subrayaron su disposición a abordarla en un esfuerzo conjunto.»

También el viernes, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, confirmó que representantes estadounidenses asistirían a la reunión de Viena y dijo que su país seguía «abierto» a las conversaciones directas con Teherán.

Irán comenzó a cumplir gradualmente algunas de sus obligaciones con el JCPOA en mayo de 2019, un año después de que la administración Trump se retirara unilateralmente del pacto y volviera a imponer sanciones a la república islámica.

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